Sociedad asinkecualo on 18 Dic 2007 13:32
La dichosa propina
A raíz de unas declaraciones de Solbes, exageradas y sacadas de contexto por los de siempre, acerca de la no-interiorización del valor del euro (con un ejemplo estúpido e irreal) por parte de los ciudadanos, he decidido expresar mi opinión sobre la propina.
Debemos situar el tema en su contexto. En el caso de España, un estado social y de derecho, los sueldos deben ser acordes al trabajo, de forma que los camareros, cuyo trabajo es servir a los cliente, reciben un sueldo “digno” y acorde al esfuerzo que realizan. De forma que un servicio normal YA ESTÁ PAGADO en el precio de la consumición. Es más, en el caso del servicio en las mesas y en las terrazas normalmente se añade un recargo por servicio (de hasta un 20%) así como en ocasiones especiales, de más trabajo. En estos casos está aún menos justificado dejar propina.
El caso, es que sólo estoy a favor de la propina cuando el servicio ha sido espectacular, superior a lo normal y a lo debido. En esos caso hay que ser “generoso” pero sin dispendios tontos, que no somos potentados, y cuando hacemos nuestro trabajo nadie nos gratifica especialmente.
En los países donde la propina es parte del sueldo del camarero esta viene incluida en la factura, y de esta forma se pagan impuestos y está completamente normalizada. Aquí les encanta la propina porque es un dinero que entra por caja B, que no tienen que declarar y que no tributa. EMHO es un escándalo que se permita.
Y ya si nos vamos al caso de los taxistas, la verdad es que se merecen un mojón. Pero de esta subespecie de sanguijuelas hablaremos otro día.
2 Respuestas to “La dichosa propina”
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el 19 Dic 2007 a las 1:48 1.vfmmeo dijo …
Asinke, me temo que debo estar en desacuerdo contigo, o como mínimo matizar algunos aspectos.
Lo de las propinas es un tema delicado. Lo admito. Y estoy de acuerdo que en según qué sitios un camarero -por poner tu mismo ejemplo- puede estar pagado “dignamente”. Pero te puedo hablar de primera mano sobre trabajos en los que el empresario “cuenta” con que a sus empleados van a darles propina (incluso te lo dicen cuando vas a pedir trabajo). Así que el salario presuntamente digno se queda en presunto, a la espera de ser complementado a base de propinas.
Otro ejemplo (y de este sí que te hablo en primera persona) son los pizzeros. De acuerdo que hay de todo en todas partes, pero aunque proporcionalmente ganes más dinero que en otros trabajos (no mucho, pero en según que establecimientos el precio-hora está a la par o por encima del salario medio “de verdad”), sigues ganando poco dinero, porque no trabajas las horas necesarias para cubrir una jornada de 40 semanales. Por otro lado, hay muchos imponderables que hacen que agradezcas una propina (helarte el culo en invierno para que un tío cene caliente sin mover un dedo, mojarte hasta la espina dorsal cuando llueve, jugarte la vida en cada cruce, por muy prudente que seas…). Yo soy propinero, porque sé lo que se agradece que te recompensen por hacer bien tu trabajo. Y te aseguro que doy más propina por un café que algunos por 70 euros en pizza.
¿Regulación? Tal vez. No estoy en desacuerdo. Pero a ver qué cara pones cuando de claven un 10% de lo que pagas por una cena (o una pizza) en concepto de propina cuando te han servido como el culo.
Vaya. Me ha quedado un comentario casi tan largo como tu post…
el 19 Dic 2007 a las 9:57 2.asinkecualo dijo …
Es cierto que cuando escribo lo hago casi siempre en blanco y negro, cuando hay muchas escalas de grises. Los empresarios que pagan mal a sus empleados suponiendo que estos van a cobrar propinas son unos explotadores, y lo que hay que hacer es denunciarlos y no coger esos trabajos… Si a mí me dicen te pago 12 y los otros 12 tienes que hacerle la pelota a los clientes para que te los paguen a cuenta de lo bien que les hagas el trabajo me están explotando, y no lo consentiré… Es así de fácil… Y si quieren poner propinas obligatorias, que lo hagan, pero que se haga bien… todo legal y todo claro.
El que tiene que entregar pizzas helándose el culo cobra por hacerlo, igual que el que tiene que servir mesas. A mí no me dan un premio especial, una propinilla, por hacer mi trabajo… y sin embargo yo tengo que compensar a otros. Es lo injusto del tema