Sociedad asinkecualo on 18 Nov 2008 22:17
Sin cerebro, en este garito no entras
Nos despertábamos el domingo con la noticia de que un chaval de 18 años había muerto en la entrada del Balcon de Rosales, un local bastante pijo de Madrid. Los tres gorilas de la puerta, de esos de “con zapatillas no entras”, lo habían matado a golpes (presuntamente… por si acaso). El relato de los hechos es de sobra conocidos por todos:
Una chica, conocida de los puertas, acusó a Álvaro Ussía de haberla molestado, y lo sacaron a rastras a la calle, donde (supuestamente) lo apalizaron. El “jefe de seguridad”, un angelito de más de 100 kilos según diversas informaciones, se le echó (presuntamente) encima con las rodillas y le provocó graves lesiones que luego le conducirían a la muerte. Durante la paliza hemos sabido que un juez, que se identificó como tal, les ordenó parar a lo que estos seres, ahítos de sensación de impunidad, le respondieron al grito de “ni juez ni hostias, a ver si te vamos a dar también a ti”. En ese momento el magistrado, impotente, avisó a la Policía, que llegó demasiado tarde para evitar el desenlace. A pesar de los esfuerzos del Samur, Álvaro moría.
En el mismo instante de la llegada de la Policía el juez ordenó la detención de los tres puertas por desobediencia a la autoridad judicial, de entrada, además tendrán que responder por los cargos que les impute el fiscal, de homicidio al menos. Al parecer no sólo el juez ha sido testigo, y habría otras 7 u 8 personas que lo habrían presenciado. Esto nos revela la impunidad que estos individuos creían tener, porque en ningún momento pretendieron ocultarse. El abogado de estos angelitos afirma que “fue un accidente” ¡menudo accidente!
La Comunidad de Madrid se apresurará a sacar una norma, después de al menos 6 años de estudio y negociaciones, regulando la “profesión” de vigilante de seguridad en locales de ocio. A buenas horas… El Ayuntamiento de Madrid se ha sabido que tenía 10 denuncias registradas contra el Balcón de Rosales y que el último informe de la Policía Municipal recomendaba encarecidamente el cierre del negocio. Ahora afirman no haber tenido conocimiento de este informe, e “investigarán” por qué.
En Madrid estamos acostumbrados a ver cómo funcionan este tipo de individuos, generalmente musculados de gimnasio, con pocas luces y muchas ansias de poder. Niegan la entrada a cualquier persona que se les pase por las narices sin otro motivo que la forma de vestir, la raza o nacionalidad, o el sexo. Esto es ilegal, y ellos lo saben, porque no se puede rechazar la entrada de nadie que no de muestras de ebriedad, haber tomado drogas, o que arme jaleo. Tampoco es el primer muerto, este año llevamos varias, pero como eran inmigrantes en la mayoría de los casos no ha pasado nada. Ahora que es un joven blanco de clase media-alta habrá que tomar medidas. A ver cuando el título de esta noticia se hace realidad y esta gente indeseable no vuelve a poner un pie en un local donde generan más inseguridad que la seguridad que dicen proporcionar.
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